No existe nada mejor que escuchar el segundo movimiento de la séptima sinfonía de Beethoven. Dejar correr por las venas ese sentimiento que puede ser de euforia o de autodestrucción.
Será que uno es masoquista... será que es la única manera que se tiene para sacar los sentimientos... No lo sé.
Mirar el techo y escuchar como la música penetra en el cuerpo, quizá en el alma carcomida por el llanto restringido.
Por un momento piensas en poner la novena, pero si está aflora el sentimiento, aquella es peor. Dejas de lado el sentimentalismo y echas a andar la 'rola'. El amor inexistente, el LP se raya... repite ese fragmento... por toda la eternidad? no, sólo hasta que te levantes y muevas la aguja, pero no...
Palabras sin sentido... el coro en alemán...
Lo que más duele es la ilusión de aquella novela o cuento, es lo de menos...
Cierras los ojos y te imaginas desnuda frente a la orquesta... intentas llorar al ritmo del violín... no se logra y tan sólo logras entristecerte más... Tanta culpa pasa por los ojos, tanta pasividad, tantas letras no escritas... Karajan se burla...
Intentos vanos por no zurcirse los labios.
Esbozos de sonrisa al sentir que la primera lágrima se aproxima...
_________________________________Laura Serrano