“(…) los besos, las palabras de amor y las promesas de regresar pronto no disminuyeron: eso era lo que me parecía aún más extraño, porque de lo contrario hubiera pensado que había conocido a alguien más y que quizá habría decidido alargar lo más posible su aventura, pero el día que desesperada se lo plantee, noté en su voz que lo estaba hiriendo sin razón, que no había conocido a nadie con quien estuviera ahora y que continuaba enamorado, pero que, por alguna otra razón, efectivamente estaba postergando su regreso.”
Vizania Amezcua. Una manera de morir. Ed. CONACULTA, México, (c1999), (Colecc. Tierra adentro No. 205), p. 61
Llegará la vejez acompañada...
Hace 11 meses

No hay comentarios:
Publicar un comentario